La pandemia por coronavirus ha dejado desprotegidos a muchos jóvenes menores de 35 años, además de mujeres y otros colectivos desfavorecidos, ya que el acceso al mercado laboral ha quedado lastrado sin remedio tras el severo confinamiento.

No es para menos. En España, por ejemplo, muchos negocios y empresas han tenido que cerrar durante semanas, y otros muchos no han podido abrir, o lo hacen con serias limitaciones. Hablamos, sobre todo, de negocios de hostelería, atención y servicios personales, que ven cómo no pueden mantener muchos puestos de trabajo.

Para la Unión Europea, intervenir en este contexto es una prioridad. Es necesario que los jóvenes tengan todas las oportunidades posibles a su alcance para desarrollar al máximo su potencial, y así dar forma al futuro de la UE. Hay que tener en cuenta, además, que estamos inmersos en dos transiciones cruciales: la ecológica y la digital.

Así, entre las transiciones y la pandemia por coronavirus, las dificultades para los jóvenes son muy evidentes, y la UE reacciona con iniciativas para facilitar las cosas a este segmento de la población tan decisivo en el futuro de Europa.

Una de las iniciativas es Next Generation EU, un plan dotado con 750.000 millones de euros, que viene acompañado de los refuerzos del presupuesto a largo plazo de la UE para el período 2021-2027. En conjunto, elevarán la capacidad financiera total del presupuesto de la Unión a 1,85 billones de euros.

Con todo esto, la Comisión ya ha propuesto oportunidades de financiación de la UE para el empleo juvenil, correspondiendo ahora, en última instancia, a los Estados miembros dar prioridad a estas inversiones para el fomento real del empleo de los más jóvenes. El objetivo general es que los Estados miembros inviertan como mínimo 22.000 millones de euros de fondos de la Unión Europea en el empleo juvenil.

Así es el paquete de apoyo al empleo juvenil de la UE

Para preparar el camino hacia un futuro prometedor en cuanto a empleo para los más jóvenes, hay que actuar pronto y de manera decidida. En esta línea, el vicepresidente ejecutivo para una Economía al Servicio de las Personas, Valdis Dombrovskis, cree que nunca «ha sido tan importante que ayudemos a la siguiente generación de europeos a prosperar y a ascender en la escala laboral, especialmente en esta época de crisis. Proponemos soluciones claras y específicas para que nuestros jóvenes tengan las oportunidades profesionales que merecen».

De esta manera, se han establecido cuatro ejes fundamentales sobre los que construir este futuro:

  1. Se actualiza la Garantía Juvenil, creada en 2013 por la Unión Europea, para incluir a más jóvenes, incrementando, además, el acercamiento a los más vulnerables en la UE. Desde la creación de esta Garantía se ha ayudado a unos 24 millones de jóvenes a llegar al mercado laboral.
    Ahora, tras esta actualización, se incluye a los jóvenes vulnerables de toda la UE con edades de 15 a 29 años. Cuando los jóvenes se inscriben en la Garantía Juvenil reciben una oferta de empleo, educación, formación como aprendices o prácticas en el plazo de cuatro meses.
    A partir de ahora, este «puente» será más inclusivo de forma que se evite cualquier forma de discriminación, con un mayor acercamiento a los grupos más vulnerables, tales como jóvenes de minorías raciales o étnicas, jóvenes con discapacidades, o jóvenes que viven en ciertas zonas rurales, aisladas o urbanas desfavorecidas.
  2. Hay que proporcionar a los jóvenes sistemas educativos más modernos, atractivos, flexibles y adecuados para afrontar los retos que vienen, como las mencionadas transformaciones ecológica y digital. Teniendo eso en cuenta se elaboró la propuesta de la Comisión de Recomendación del Consejo sobre la educación y la formación profesionales. Al hacer las formaciones más ágiles y mantenerlas centradas en el alumno se abren nuevos caminos y oportunidades formativas para jóvenes, pero también para trabajadores más experimentados que buscan reciclarse o actualizarse.
  3. Los aprendices son un pilar fundamental, y facilitar las cosas tanto a empleadores como a jóvenes abre, sin duda alguna, las puertas del mercado laboral con unas ciertas garantías. Por eso, la UE impulsa la formación de aprendices con el objetivo de añadir mano de obra cualificada a una amplia gama de sectores. La Alianza Europea para la Formación de Aprendices oferta más de 900.000 plazas de formación de aprendices y promoverá las coaliciones nacionales, apoyando a las pymes.
  4. Existen medidas adicionales de apoyo al empleo juvenil. Principalmente, se trata de incentivar cuanto antes el empleo en las empresas, pero también la creación de estas. Si miramos a medio plazo, la prioridad es poner el foco en la creación de capacidades, de redes de jóvenes emprendedores y de centros de formación interempresariales.

La importancia de apoyar y favorecer el empleo juvenil es máxima, más aún si tenemos en cuenta el contexto del que venimos, y hacia el que vamos. El desempleo juvenil aumentó del 16 % en 2008 a un máximo del 24,4 % en 2013, a raíz de la anterior crisis financiera.

A partir de ahí, las cifras se calmaron un poco, alcanzando el mínimo histórico del 14,9%, pero entonces llegó la pandemia del coronavirus. Las cifras de abril de 2020 muestran un repunte del desempleo juvenil para alcanzar el 15,4 % en el conjunto de la UE, y las perspectivas a corto plazo son pesimistas.

Por eso, estas iniciativas de la Unión Europea son fundamentales para poner revertir la situación.

 

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