La sostenibilidad es una clave ineludible de cara al futuro y, por eso, la Comisión Europea trabaja sin descanso para que la UE sea climáticamente neutra en el año 2050. Este es un trabajo complejo, a largo plazo y con muchos frentes que atender.

En ese contexto, tenemos el Pacto Verde Europeo, la hoja de ruta de políticas transversales para dotar a la UE de una economía sostenible. Una parte fundamental del Pacto Verde Europeo es el Pacto Europeo por el Clima, una iniciativa que interpela a todos los ciudadanos europeos, a las comunidades y a las organizaciones a participar de activa en la acción por el clima, con el objetivo de construir entre todos una Europa más verde.

Dentro del Pacto del Clima, a su vez, encontramos la Nueva Agenda del Consumidor, que tiene como objetivo principal lograr que los ciudadanos, en tanto consumidores, tengan un papel determinante a la hora de lograr las transiciones ecológica y digital.

Una de sus principales iniciativas es el Compromiso de Consumo Ecológico, que es de lo que vamos a hablar en este artículo. Con este compromiso se pretende que las empresas aceleren sus contribuciones para la transición ecológica.

La transición ecológica pasa necesariamente por la reducción de la huella de carbono de las empresas. Es necesario reducir el impacto sobre el medio ambiente en todos los puntos de la cadena de suministro, ya sea desde la extracción de las materias primas, pasando por cualquier punto intermedio de la fabricación de productos o el desarrollo de servicios, hasta, incluso, la logística.

La recuperación económica tras la pandemia tiene que ser sostenible, y este es otro punto importante. Debe aumentarse la confianza de los consumidores en el hecho de que tanto empresas como productos sean realmente responsables y mejoren, cambien o adapten su comportamiento medioambiental.

Y es que la confianza es fundamental, ya que es la base misma del comercio. Por tanto, es esencial reducir cualquier barrera que dificulte alcanzarla.

De momento, la evaluación de los compromisos ambientales no se llevará a cabo hasta dentro de un año, algo lógico de cara a asegurar que las empresas adheridas puedan poner en práctica todas las iniciativas posibles.

Una vez evaluados, será el momento de pensar en aplicar nuevas medidas, o mejorar las presentes.

Los cinco compromisos para mejorar el impacto ambiental de las empresas

Las empresas que desean sumarse al Compromiso de Consumo Ecológico tienen mucha tarea por delante. Han de ejecutar acciones y adoptar medidas que mejoren su impacto medioambiental de una manera que se pueda medir.

También deben conseguir ayudar a los consumidores a realizar compras más sostenibles. Para poder sumarse al Compromiso, las empresas han de poder demostrar que emprenden medidas concretas enmarcadas dentro de los cinco ámbitos de compromiso que vamos a describir a continuación.

Se les va a exigir que puedan demostrar el progreso realizado con datos públicos, de manera que cada empresa comprometida deberá trabajar con la Comisión Europea con total transparencia para garantizar que los avances sean fiables y verificables.

Estos son los cinco ámbitos que mencionamos:

  1. Deben poder calcular la huella de carbono de la empresa, incluyendo además la cadena de suministro. Los métodos para hacer estos cálculos deben aplicar la metodología de cálculo o el plan de gestión medioambiental aprobados por la Comisión.
  2. Otra alternativa es calcular la huella de carbono de productos de la empresa. La idea es elegir aquellos más emblemáticos o los más populares entre los consumidores, y, de nuevo, esto se debe hacer utilizando la metodología de la Comisión. El objetivo de estas mediciones es comprobar, más tarde, las reducciones de la huella de carbono para valorar los progresos.
  3. Una opción adicional será la de aumentar la venta de productos o servicios sostenibles. Es decir, aumentar el porcentaje de las ventas de este tipo de productos sostenibles dentro del total de la empresa.
  4. Destinar parte del gasto en relaciones públicas corporativas al fomento de prácticas sostenibles es otra manera de comprometerse con el medio ambiente, y además están en la línea con las políticas del Pacto Verde Europeo.
  5. Hacer la vida sencilla a los consumidores es otro de los ámbitos en los que las empresas pueden destacar. Es decir, se trataría de conseguir que la información sobre la empresa y la huella de carbono de los productos sea fácil de encontrar, además de precisa y clara.

Este Compromiso de Consumo ecológico trata de conseguir que el consumidor final sepa exactamente qué productos y de qué empresas son los que mejor contribuyen a la sostenibilidad, de manera que este consumidor pueda elegir libremente hacer un consumo más responsable y sostenible.

Ejecutar acciones que se enmarquen dentro de estos cinco ámbitos garantiza que las empresas interesadas puedan participar en el Compromiso de Consumo Ecológico. Cabe decir que estamos hablando, esencialmente, de productos no alimenticios, ya que para los alimenticios ya existe una estrategia específica: «De la Granja a la Mesa».

Como ya comentamos en el artículo que enlazamos, la estrategia From Farm to Fork tiene como objetivo lograr que los sistemas alimentarios sean justos, saludables y respetuosos con el medio ambiente.

La fase piloto inicial del Compromiso de Consumo Ecológico concluirá en enero de 2022. Entonces, se evaluarán los progresos para decidir los pasos siguientes. Hasta el mes de marzo de 2021, cualquier empresa de los sectores no alimentarios y las empresas del sector minorista que venden productos alimenticios y no alimenticios que deseen sumarse al compromiso ecológico pueden ponerse en contacto con la Comisión Europea.

 

11/02/2021
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