El brote de la pandemia de COVID-19 nos cambió en apenas unos días, y dejará un impacto duradero en la forma en que vivimos y trabajamos. Pero, además, se produjo en un momento en el que Europa está inmersa en importantes cambios en su demografía que, como podemos imaginar, tienen un tremendo impacto en nuestra sociedad.

La Comisión ha elaborado su Informe demográfico, que revela el motor de este cambio y el impacto que está teniendo en toda Europa. Veremos sus principales conclusiones, además de repasar qué acciones y soluciones concretas se pueden poner en marcha teniendo en cuenta las lecciones aprendidas de la COVID-19.

La demografía europea en números

Con el paso de los años, la demografía del continente ha ido cambiando hasta ser completamente diferente a lo que era hace unas pocas décadas. Hoy, las personas vivimos más años y, en líneas generales, podemos trabajar más años también, lo que supone que la edad de jubilación, en algunos casos y sectores, puede empezar a ser extendida.

La tendencia es clara: la esperanza de vida media seguirá creciendo a medida que se produzcan avances en la medicina, en la nutrición y el estilo de vida más saludable. Veamos los números resumidos:

  • En 2018, la esperanza de vida al nacer se calculó en 78,2 años para los hombres y 83,7 para las mujeres. Se prevé que este crecimiento continúe y que los hombres nacidos en 2070 vivan 86 años, y las mujeres, 90.
  • En 2018, el promedio de partos por mujer fue de 1,55 y la edad media de estos fue de 31,3 años.
  • Para 2070, se prevé que el 30,3% de la población tenga 65 años o más (en comparación con el 20,3% en 2019) y que el 13,2% tenga 80 años o más (en comparación con el 5,8% en 2019).
  • En el conjunto de la Unión Europea, la composición de nuestros hogares está cambiando: a los hogares compuestos por dos padres con hijos se están uniendo hogares formados por personas que viven solas, padres solteros o parejas sin hijos.
  • Un porcentaje de los europeos opta por mudarse o vivir en el extranjero, pero el tamaño de estos flujos es volátil y puede cambiar rápidamente.
  • El porcentaje de la población de Europa en el mundo está disminuyendo y para 2070 representará algo menos del 4% de la población mundial.

Como vemos, se puede concluir que la población envejecerá progresivamente y que la tasa de nacimientos no será suficiente como para invertir la tendencia. Por supuesto, es posible que esta población mayor (hablamos de 2070) sea, a su vez, más sana y esté en mejores condiciones físicas y mentales que su homóloga actual.

¿Cuáles son los principales impactos en la sociedad de este cambio demográfico?

El primero, y más evidente, es que la población europea en edad de trabajar está disminuyendo, lo que implica que tenemos que encontrar nuevas formas de mantener el crecimiento económico. Esto, muy probablemente, signifique que haya que plantearse la incorporación de más personas a los puestos de trabajo, y el aumento de la productividad de manera general.

Para hacer frente al envejecimiento de la sociedad europea, los sistemas de salud y de atención sanitaria tendrán que adaptarse aún más. Un problema financiero clave es entender cómo se puede financiar un mayor gasto público en saludo por cuestiones relacionadas con la edad.

Hay algo en el cambio demográfico que no es nada lineal, y es que los problemas demográficos suelen variar entre las distintas regiones de un mismo país. No son cambios uniformes y predecibles.

Puede que algunas regiones experimenten un rápido cambio de población, mientras que otras se mantienen estables, así que este fenómeno dará lugar a nuevas oportunidades y retos: infraestructuras, accesibilidad, acceso a servicios, etc. El reto es el de encontrar nuevas soluciones para apoyar a las personas a través de ese cambio.

El cambio demográfico podrá afectar a la posición de Europa en el mundo, ya que, por un lado, el porcentaje correspondiente a Europa en la población mundial bajará, y por otro, el PIB del continente se verá igualmente reducido. Por tanto, ahora más que nunca, Europa debe de mantenerse unida, hacerse más fuerte y tener en la mente puesta en una estrategia a largo plazo.

En este sentido estratégico no debemos olvidar que el cambio demográfico influye directamente en las transiciones ecológica y digital en las que estamos inmersos. Por tanto, la previsión estratégica que mencionamos será vital para poder predecir y preparar políticas que aborden estas cuestiones.

Conclusiones del informe de la Comisión Europea

Los resultados del informe de la Comisión dejan claras las tendencias demográficas a largo plazo en todas las regiones de Europa, como ya dijimos: mayor esperanza de vida, reducción de las tasas de natalidad, envejecimiento de las sociedades, hogares más pequeños y urbanización creciente.

También revela las considerables diferencias en el cambio demográfico entre las regiones y la necesidad de abordar su impacto inminente en el crecimiento y la sostenibilidad, el empleo, la salud y los cuidados de larga duración en diferentes partes del continente.

Este informe será la base para un futuro ‘Libro Verde sobre el envejecimiento’, y también para la visión a largo plazo sobre este tema para las zonas rurales, más afectadas que las zonas urbanas.

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