La situación actual con la COVID-19 es tal que estamos metidos de lleno en la tercera ola, con incidencias ciertamente preocupantes en muchas regiones. Por este motivo, y como parte de la estrategia de la UE para proteger a los ciudadanos, se acordó tener un enfoque coordinado sobre la restricción de la libre circulación por todo el territorio.

Estas restricciones tienen como objetivo tratar de detener el avance de la pandemia. Sin restricciones, la situación sería todavía más grave, y por eso decimos que es algo bueno que Europa se haya puesto de acuerdo para restringir la movilidad, porque es por nuestra salud y la de nuestras familias.

Lógicamente, aunque estas medidas tienen como objetivo cuidar de la salud y el bienestar de los ciudadanos, tienen sus consecuencias. La más inmediata es el impacto en la economía europea, y también en los derechos de los ciudadanos.

Como ya contamos en anteriores ocasiones, todos los ciudadanos europeos tenemos el derecho fundamental de residir y circular libremente por la Unión Europea. Es, sin dudarlo ni un segundo, uno de los logros más preciados de la UE. Y es el motor de una parte muy importante de nuestra economía.

Por eso, es crucial disponer de una aproximación transparente, eficaz y segura para todos, para que pueda seguir habiendo movimiento transfronterizo sin riesgos para la salud colectiva. Por ejemplo, se deben poner en claro qué criterios aplicarán los Estados miembros para restringir, o no, esos movimientos a través de sus fronteras. Hablamos de:

  • la tasa de notificación, o sea, cuántos nuevos casos de COVID-19 se notifican por cada 100.000 habitantes en los últimos 14 días en el territorio o sus regiones;
  • la tasa de positividad de las pruebas, es decir, qué porcentaje de pruebas positivas se dan entre todas las pruebas de la última semana;
  • la tasa de pruebas, que es cuántas pruebas por cada 100.000 habitantes se practican durante la última semana;

Esos datos se envían cada semana al Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades.

El riesgo presente en cada región, visto en mapas por colores

  • En verde, significa que la tasa de notificación es inferior a 25, y que la tasa de pruebas positivas es inferior al 4%.
  • En naranja, aquellas regiones que tengan un índice de notificación inferior a 50, pero un índice de positividad igual o superior al 4%. O bien, si el índice de notificación oscila entre 25 y 150, pero el índice de positividad es inferior al 4%.
  • En rojo, si el índice de notificación es igual o superior a 50 y el índice de positividad es igual o superior al 4%; o si el índice de notificación es superior a 150.
  • El rojo oscuro corresponde a las zonas con mayor incidencia. Son las regiones en las que la tasa de notificación a los 14 días sea superior a 500 por cada 100 000 personas.
  • En gris, si no se dispone de suficiente información, o si el índice de pruebas es igual o inferior a 300.

Las recomendaciones para los viajeros

Los mapas también proporcionarán información a los viajeros sobre el nivel de riesgo en el destino al que se dirigen. Además de la información disponible en la web Re-open EU, los viajeros deberían poder saber si pueden esperar estar sujetos a determinadas medidas si viajan a otra región de la UE.

Estas medidas serían, básicamente, que los Estados miembros que introduzcan restricciones a la libre circulación pueden exigir a las personas que viajen desde una zona que no esté clasificada como «verde» que cumplan una cuarentena antes de realizar su actividad en su territorio, o bien que se sometan a una prueba de detección de la COVID-19 a su llegada.

 

 

05/02/2021
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Category: Blog

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