Denominación de Origen

Si algo distingue a los productos europeos es su calidad. En cuanto a los productos agroalimentarios, la Unión Europea es una referencia mundial en materia de sostenibilidad en la producción de alimentos, así como una garantía de que los mismos son seguros, mediante certificaciones tales como las Indicaciones Geográficas Protegidas (IGP), una marca que es un buque insignia de nuestra Unión.

Además, una IGP agrega valor en el mercado a dichos productos. En la Unión Europea, los productos y bebidas protegidos por estas IG representan un volumen de ventas de 74.760 millones de euros, según un estudio reciente realizado por la Comisión Europea. De todo ese volumen, más del 20% se obtiene de la exportación a terceros países.

¿Qué tipos de regímenes de calidad existen en la UE?

Los regímenes de calidad de la UE tienen como objetivo proteger las denominaciones de productos específicos para promocionar sus características únicas. Estas características se presentan ligadas al origen geográfico del producto en cuestión y al saber hacer de la región.

Uno de los objetivos principales de estas denominaciones de productos es el de protegerlos legalmente contra la imitación y la usurpación, es decir, dar respaldo legal a los productores frente a las falsificaciones o imitaciones no reguladas.

Los productos agroalimentarios y los vinos están cubiertos por estos regímenes de calidad:

  • Denominaciones de Origen Protegidas (DOP).
  • Indicaciones Geográficas protegidas (IGP).

En el caso de las bebidas espirituosas, están cubiertas por indicaciones geográficas (IG). Además, la UE también brinda protección a otros productos, aquellos que se considera que reúnen aspectos tradicionales, pero que no están vinculados con una zona geográfica específica, y los agrupa en las especialidades tradicionales garantizadas (ETG).

Existen reglamentos muy claros sobre la aplicación de los regímenes de calidad de la UE en el sector de los productos agrícolas y alimenticios, que explica también cómo utilizar los logotipos y su aplicación, además de aportar las directrices sobre el etiquetado de los productos agroalimentarios que contienen ingredientes con DOP o IGP.

Las DOP, IGP e IG son garantías para los consumidores de que los productos incluidos en ellas se fabrican en la región de origen especificada, mediante las técnicas tradicionales de la región.

Las diferencias entre unas y otras, entre las DOP y las IGP, estriban en el porcentaje de materia prima que procede de esa zona, o bien en qué fases de la producción se realizan en esa región. Aquí tenéis algunos ejemplos de las IG más conocidas de la UE:

  • Bayerisches Bier (Cerveza bávara)
  • Champagne
  • Irish Whiskey
  • Aceitunas de Kalamata
  • Parmigiano Reggiano
  • Vodka polaco
  • Queso Manchego
  • Roquefort

En cuanto a las especialidades tradicionales garantizadas (ETG), con ellas se ponen de relieve los aspectos relacionados con la tradición. Es decir, ya sea por el método de producción, por la composición tradicional del producto o por otros motivos, pero sin que estén vinculadas a una zona geográfica concreta.

Por ejemplo, en la UE tenemos ETG famosas como:

  • Bacalhau de Cura Tradicional Portuguesa
  • Amatriciana tradizionale
  • Hollandse maatjesharing
  • Kriek (cerveza belga)
  • Jamón serrano
  • Panellets
  • Tortas de aceite de Castilleja de la Cuesta

La importancia de las Indicaciones Geográficas para la economía de la UE

El estudio al que hacíamos referencia al principio de este artículo está basado en las 3.207 denominaciones de productos protegidas en la UE a finales de 2017, y concluye que el valor de venta de un producto con denominación protegida es, de media, el doble que el de productos similares sin certificación.

A partir de este estudio, se sabe que las denominaciones protegidas de todo tipo benefician a los productores. No solo porque se protege el producto o la elaboración, respetándose la tradición y siendo un reclamo interesante para la región, son porque se venden más por su calidad y reputación.

Además, los consumidores están dispuestos a pagar más por adquirir el producto auténtico y esto redunda en un beneficio directo para el productor.

Las ventas en 2017 de las IG y las ETG representaron un 7 % del valor total de las ventas del sector europeo de la alimentación y las bebidas (1,101 billones de euros en ese mismo año).

Los vinos representan el 51% de las ventas totales, mientras que los productos agrícolas y alimentarios suponen el 35 %, aproximadamente, frente al 13 % de las bebidas espirituosas.

Para hacernos una idea de las denominaciones por tipos, en 2017 el 49% eran vinos, el 43% productos agroalimentarios y el 8% bebidas espirituosas.

Defender un patrimonio

Los productos con denominaciones protegidas a nivel de la UE son parte del patrimonio de los países a los que pertenecen. Son un patrimonio culinario tradicional, y forman parte de la vida y cultura en sus regiones desde tiempos inmemoriales. Por eso, al fin y al cabo, se trata de defender el patrimonio de los europeos.

Y esta defensa del patrimonio representa un motor económico para las regiones, atrayendo a compradores de todas las partes del continente y del mundo entero, beneficiando principalmente al sector agroalimentario.

Para muestra, un botón: las indicaciones geográficas representan el 15,5 % del total de las exportaciones agroalimentarias de la UE. Estados Unidos, China y Singapur son los principales destinos de los productos con indicación geográfica de la UE y suponen la mitad del valor de las exportaciones de estos productos.

Las Indicaciones Geográficas son, sin ninguna duda, un tesoro europeo de más de 75.000 millones de euros.

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