Alemania es uno de los países fundadores de la Unión Europea, desempeñando un papel central en su construcción. Durante cinco décadas, Alemania ha participado de manera decidida respaldando a la UE y convirtiéndose en uno de los principales promotores de la ampliación de la Unión.

Alemania es un país muy moderno que destaca por la capacidad de organización y planificación de sus gentes, algo que se traduce en una enorme profesionalidad y en la atención al detalle que tanto caracteriza a su industria.

En lo personal, la sociedad alemana es cumplidora de las normas y es muy disciplinada, y la puntualidad, la pulcritud y el orden están a la orden del día.

Para un español, más acostumbrado por lo general a la efusividad y el contacto físico, las costumbres alemanas pueden resultar un tanto distantes y formales.

Esto se pone de manifiesto, por ejemplo, en la manera de saludarse, puesto que la opción preferida suele ser un apretón de manos, y no se estilan ni los abrazos ni los besos, tan típicos en los países del sur europeo.

Sin embargo, Alemania es un país de mentalidad muy abierta, por lo general. Es, de hecho, uno de los países más inclusivos de la Unión Europea para vivir desde el punto de vista étnico, educativo, y en lo relativo a la sexualidad.

 

Alemania, un país de fiestas y tradiciones

Pese a la ya mencionada relativa frialdad de sus costumbres, Alemania es un país rico en tradiciones y fiestas populares, con unos habitantes muy dados a salir de sus casas.

Por ejemplo, en la sociedad alemana se estilan mucho las salidas de fin de semana familiares para andar en bicicleta, salir de excursión, pasar tiempo en los parques o hacer senderismo. Indudablemente, en Alemania gusta mucho el deporte y las actividades al aire libre.

Por su parte, las tradiciones y fiestas son uno de los grandes atractivos turísticos del país, y los alemanes se las toman muy en serio.

Aunque es probable que la fiesta más conocida internacionalmente sea el Oktoberfest, existen otras muchas celebraciones que reúnen a enormes cantidades de turistas y locales, como los mercados navideños, el carnaval, la Pascua o las ferias vinícolas.

El Oktoberfest

Sin duda, el Oktoberfest es la fiesta alemana más conocida en el mundo, llegando a albergar medias superiores a los seis millones de visitantes cada año. Se celebra entre los meses de septiembre y octubre en la ciudad bávara de Múnich desde 1810.

Esta descomunal fiesta de la cerveza suele durar unos 16 o 18 días, comenzando el primer sábado después del 15 de septiembre. Se celebra en el campo conocido como Theresienwiese, en las inmediaciones del centro de Múnich, muy cerca de la Hauptbahnhof (la estación central de tren).

Los mercadillos navideños, o Weihnachtsmarkt

En Alemania hay más de 150 mercados navideños repartidos por toda su geografía. En estos tradicionales mercados se pueden encontrar multitud de puestos de todo tipo, desde los que venden productos típicos como el lebkuchen; crepes; golosinas como figuras de chocolate, algodón de azúcar, nueces tostadas, castañas calientes; salchichas; patatas al horno y otras especialidades.

También es muy tradicional el Glühwein, una preparación de vino tinto y especias que se toma caliente; o la Bockbier, una cerveza que solo se vende en Navidad.

Cada región tiene sus propias especialidades navideñas, pero en cualquier mercado navideño podemos encontrar artículos navideños como adornos para el árbol, esferas navideñas, coronas de Adviento, manualidades, cascanueces y mil cosas más.

Lo mejor del mercado navideño es, sin duda, el ambiente que se respira. La iluminación, el frío, la gente y los primeros copos de nieve forman un conjunto inolvidable.

La importancia de Alemania en la Unión Europea

Como muestra, os dejamos siete datos imprescindibles para entender la importancia de Alemania para la UE.

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