Bélgica es uno de los seis países fundadores de la Unión Europea, junto con Alemania, Francia, Italia, Luxemburgo y Países Bajos. Por tanto, es miembro de la UE desde el 1 de enero de 1958, miembro del espacio Schengen desde el 26 de marzo de 1995, y miembro de la zona euro desde el 1 de enero de 1999.

Geográficamente es un país relativamente pequeño, de tan solo 30.528 kilómetros cuadrados (para hacernos una idea mejor, es un poco más grande que Galicia), con una población de 11.409.077 habitantes, según la estimación de 2016. Su ciudad más poblada es Amberes.

Bruselas, su capital, es, junto con Luxemburgo capital y Estrasburgo, una de las tres sedes oficiales de las instituciones europeas. Tiene 21 diputados en el Parlamento Europeo, y esta es la web de la Oficina del Parlamento Europeo en Bélgica.

Se trata de un estado multilingüístico que cuenta con tres lenguas oficiales: el 57% de su población, sobre todo en la región de Flandes, habla neerlandés; cerca del 42% habla francés en las regiones de Valonia (al sur) y en la Región de Bruselas-Capital. Menos del 1% restante de los belgas hablan alemán.

La Presidencia del Consejo de la UE es rotatoria, como ya sabemos, y Bélgica la ha ocupado en 12 ocasiones (en 1958, 1961, 1964, 1967, 1970, 1973, 1977, 1982, 1987, 1993, 2001 y 2010).

En 2018, los sectores más importantes de la economía belga fueron la administración pública, la defensa, la educación, la sanidad y los servicios sociales (22,1 %), el comercio mayorista y minorista, el transporte, la hostelería y la restauración (19,4 %) y la industria (16,7 %).

Bruselas, la capital de Europa

La elección de Bruselas como capital de la confederación de países que evolucionó hasta convertirse en la Unión Europea fue el resultado de un proceso gradual, al igual que lo fue la formación de la propia UE.

El proceso comenzó en 1949 y la elección de esta ciudad como sede de la UE tuvo mucho de conveniencia y normalidad. El germen de la unión surgió tras la Segunda Guerra Mundial, cuando se vio claro que debería construirse un espacio común en el que los países europeos pudiesen colaborar y crear políticas conjuntas.

La citada guerra marcó un antes y un después en el mundo, y prueba de ello es la creación de la ONU, la Organización de las Naciones Unidas, el 24 de octubre de 1945, y las diferentes propuestas en Europa, desde los «Estados Unidos de Europa» (mencionados por Winston Churchill en 1947) o la declaración Schuman, el verdadero inicio de la Unión que conocemos hoy.

A raíz de la propuesta de Churchill, se llegó a un acuerdo entre Gran Bretaña, Francia, Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo que daría lugar a la Unión Europea Occidental (UEO). Las bases de la UEO se establecieron en el Tratado de Bruselas de 1948.

Los países firmantes del acuerdo decidieron que Bélgica debería albergar la sede de la Unión Europea Occidental (en Bruselas) ya que era la opción más neutral y cercana a todos ellos.

De esta manera, en 1958, cuando se fundó la Comunidad Económica Europea (CEE), la ciudad ya aglutinaba una gran concentración de sedes e instituciones internacionales. En 1966, la sede de la OTAN se trasladó allí y, cuando la CEE dio paso a la Unión Europea, trasladar toda esa infraestructura a otro lugar era impracticable.

Así, los países miembros optaron por mantener Bruselas como capital europea, y así se declaró de manera oficial en 1992.

Cultura, tradiciones y gastronomía

Bélgica ofrece al mundo grandes tesoros culturales, como, por ejemplo, las obras de pintores flamencos como Paul Delvaux, Jan van Eyck, Anton van Dyck, Pierre Paul Rubens o Jan Brueghel el Joven, o la de artistas mundialmente conocidos como Magritte o James Ensor.

Podemos encontrarnos con multitud de museos, como los Museos Reales de Bellas Artes, la Ruta del cómic y CBBD de Bruselas o el Museo Magritte.

Bélgica es la cuna de Tintín, el mítico personaje de cómic creado por Georges Remi «Hergé» (1907 — 1983). Tintín aparece por primera vez en Le Petit Vingtième, suplemento infantil del diario belga Le Vingtième Siècle (El Siglo Veinte), el 10 de enero de 1929. Desde entonces es un icono internacional del cómic.

En cuanto a las tradiciones, el Mercado de Navidad de Bruselas es el mayor de Bélgica, animado con luces y sonidos, puestos de vino caliente y pistas de patinaje. El festival histórico Ommegang, celebrado en la Grand-Place de Bruselas, evoca los tiempos del reinado de Carlos V y su corte en el siglo XVI y se celebra a principios de julio. Otra tradición muy vistosa es la «Alfombra floral de la Grand Place». Cada dos años, esta emblemática plaza de Bruselas se ve transformada por los horticultores de Gante en una gigantesca alfombra de Begonias.

Si nos referimos a la gastronomía, seguro que todos conocemos el famosísimo chocolate belga, el gofre de Bruselas o los exóticos moules-frites, que son mejillones cocidos con patatas fritas y acompañados de cerveza.

 

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