La pandemia por coronavirus nos ha dejado sumergidos en una crisis que ha afectado, sobre todo, a los sectores con una mayor proporción de trabajadores con salarios bajos. Por eso, para ayudar a estos trabajadores, la Comisión propuso una Directiva de la UE que garantice unos salarios mínimos adecuados que permitan vivir dignamente a cualquier persona, dondequiera que trabaje.

Sectores como el de la limpieza, la venta al por menor, la sanidad, la atención a la dependencia y la atención residencial son de los más castigados por la crisis económica generada desde que se desató la pandemia por coronavirus y, más aún, tras el confinamiento de marzo.

Asegurar una vida digna a los trabajadores y reducir la pobreza de las personas que trabajan es esencial para que se produzca una recuperación económica sostenible e inclusiva, y es algo que va en consonancia con la Agenda 2030 de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible, así como en la línea de la construcción de una Europa social fuerte.

La Comisión propone un marco que garantice los salarios mínimos y las competencias nacionales

Los salarios mínimos existen en la mayor parte de los Estados miembros de la Unión Europea, pero en muchos de ellos son insuficientes para los trabajadores, o bien no tienen una cobertura adecuada en cuanto a protección social.

En seis de los Estados miembros (Dinamarca, Italia, Chipre, Austria, Finlandia y Suecia), los salarios mínimos están protegidos exclusivamente por convenios colectivos, por lo que un nuevo marco como el propuesto por la Comisión viene a dar una mejor cobertura legal y mayores garantías a los trabajadores.

La Comisión respeta el principio de subsidiariedad, que es uno de los pilares fundamentales que sostienen a la UE. Se trata de un principio de competencia que señala qué nivel jerárquico está habilitado para actuar en determinados casos, o, en otras palabras, una autoridad central debe encargarse sólo de aquellas tareas que no pueden realizarse a un nivel más local.

De esa manera, el marco establece unas normas mínimas y respeta las competencias de los Estados miembros, su autonomía y la libertad contractual de los interlocutores sociales en el tema de salarios. No se obliga a los Estados miembros, en ningún caso, a introducir salarios mínimos legales, ni se fija ninguna cuantía mínima común.

Para mejorar sustancialmente las condiciones en relación con los salarios mínimos en Europa, la Comisión quiere estimular que haya cada vez más negociaciones colectivas en este contexto, ya que está demostrado que cuanta mayor sea la capacidad de negociación colectiva, existen más ventajas para los trabajadores: menor proporción de trabajadores con sueldos bajos, menos desigualdad salarial y salarios mínimos más elevados.

La Comisión también pide a los Estados miembros que se fijen unos salarios mínimos adecuados que permitan un nivel de vida suficiente para los trabajadores que los perciben. Se sugieren unos criterios, como establecer unos valores de referencia que sirvan para evaluar la adecuación de los salarios, así como actualizaciones periódicas de estos cuando corresponda.

Por otro lado, se pide a los Estados miembros que garanticen el uso proporcionado y justificado de las variaciones y deducciones del salario mínimo, y también que haya una participación efectiva de los interlocutores sociales a la hora de fijar y actualizar el salario mínimo legal.

Esta propuesta de la Comisión también prevé una mejor aplicación y supervisión de la protección que ofrece el salario mínimo en cada país, algo muy importante para los que los trabajadores se puedan beneficiar de la protección del salario mínimo, y también para proteger a las empresas contra la competencia desleal.

Lo que opinan las autoridades sobre esta propuesta

Los salarios mínimos adecuados para todos los trabajadores en la UE son de vital importancia, y así lo refrendan los principales dirigentes de la Comisión Europea, como la presidenta Ursula von der Leyen.

Para ella, está claro que «en tiempos de crisis debe preservarse la dignidad del trabajo. Hemos visto que hay demasiadas personas para las que ya no merece la pena trabajar. Los trabajadores deben tener acceso a unos salarios mínimos adecuados y a un nivel de vida digno».

Al mejorar los salarios, mejorarán las condiciones de vida y de trabajo que «no solo protegerán a nuestros trabajadores, sino también a los empleadores que pagan salarios dignos, y sentará las bases para una recuperación justa, inclusiva y resiliente».

Por su parte, el vicepresidente ejecutivo para una Economía al Servicio de las Personas, Valdis Dombrovskis, recalca la importancia de que «también los trabajadores con salarios bajos se beneficien de la recuperación económica». Por otro lado, con respecto a la negociación salarial, Dombrokis afirma que los interlocutores sociales son cruciales, y que se apoya «su libertad para negociar los salarios de forma autónoma y, cuando esto no sea posible, ofrecemos un marco para orientar a los Estados miembros en lo referente a fijar los salarios mínimos».

Y es que Nicolas Schmit, comisario de Empleo y Derechos Sociales, revela un dato preocupante: «Casi el 10 % de los trabajadores de la UE vive en la pobreza». Por eso, «los salarios mínimos deben aumentar como ha sido el caso de otros sueldos que han crecido en las últimas décadas, de modo que han dejado atrás estos salarios mínimos».

24/11/2020
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