El gran reto de la educación en Europa, en el futuro a corto plazo, es el de garantizar que la experiencia digital que acumulamos desde que comenzaron las restricciones por la pandemia de coronavirus, ya hace casi un año, se mantenga e, incluso, se potencie.

Es verdad que disponemos de la tecnología necesaria para hacer posible una educación a distancia completa y satisfactoria, pero no solo dependemos de ella. También es necesario que resolvamos otros problemas muy habituales entre los centros, los profesores y los alumnos.

Algunos de estos retos son garantizar el acceso a las herramientas de educación a distancia; garantizar una conectividad mínima y global, para que nadie se quede atrás; mejorar la capacitación de los maestros en el uso de las herramientas y en la adaptación del plan de estudios; aumentar la alfabetización digital entre la población; entre otras acciones necesarias.

Y es que, a pesar de que, como dijimos, tenemos la tecnología al alcance de la mano, si esta no llega a cada estudiante, o si cada maestro no puede convertir en productiva una sesión a distancia, no estaremos avanzando.

Por ese motivo son necesarias las estrategias conjuntas por parte de la Comisión Europea y todos los Estados miembros, para trabajar todos juntos hacia la educación del futuro de la UE tras la pandemia.

Este es el plan de Europa, en educación, para 2025

 

La Comisión es consciente de todos estos retos, y por eso propuso el pasado septiembre dos iniciativas pensadas para que la educación sea uno de los pilares más importantes en la recuperación de Europa tras la pandemia.

La meta para 2025 es alcanzar el llamado Espacio Europeo de Educación, que permitirá a todos los jóvenes tener la mejor educación a su alcance y, además, que les facilite encontrar empleo en cualquiera de los Estados miembros de la UE.

Esto tiene grandes implicaciones para todos, porque por medio de este espacio de educación será posible conseguir generalizar cosas como:

  • pasar tiempo en el extranjero para estudiar y aprender;
  • que los títulos académicos logrados sean reconocidos en toda la UE;
  • que lo normal sea hablar con fluidez dos lenguas adicionales a la materna;
  • garantizar el acceso a la educación de alta calidad; y
  • reforzar la identidad europea y la diversidad cultural.

La idea básica de este Espacio Europeo de Educación es que todos los alumnos y profesores tengan la libertad para estudiar y trabajar en todo el continente, y que las instituciones se puedan asociar también libremente, ya sea dentro o fuera de Europa.

Hay una serie de «palabras clave» que nos ayudan a clasificar las dimensiones de trabajo del espacio de educación planteado: calidad, inclusión e igualdad de género, transiciones ecológica y digital, profesorado, educación superior, y una Europa más fuerte en el mundo.

En esa línea, todas las iniciativas van a trabajar en cuestiones como mejorar la calidad de las capacidades digitales o conseguir una enseñanza más inclusiva y sensible con las cuestiones de género. Mejorar los resultados escolares en general es una de las necesidades básicas en temas de educación. Siempre lo es, a nivel nacional, y también ha de serlo a nivel europeo.

Además, este refuerzo en la educación nos va a permitir avanzar en temas tan trascendentales para el planeta como la comprensión del cambio climático, la sostenibilidad, y otras cuestiones tan importantes como ecologizar la educación, es decir, que esta se enfoque en contribuir a la transición hacia economías bajas en carbón y sociedades resilientes al cambio climático.

Un esfuerzo conjunto por mejorar la educación en Europa para 2025

 

El Espacio Europeo de Educación se apoya en otros planes, como el Plan de Recuperación para Europa (también conocido como NextGenerationEU) y el programa Erasmus+, así como en el llamado Plan de Acción de Educación Digital (2021-2027), que propone las iniciativas necesarias para adaptar la formación a la era digital en Europa.

Este Plan tiene dos prioridades estratégicas a largo plazo, que son, por un lado, fomentar el desarrollo de un ecosistema educativo digital de alto rendimiento y, por otro, mejorar las competencias digitales en el contexto de la transformación digital.

Estas prioridades lo son para la Comisión Europea en cuanto a transición ecológica y digital, pero además son dos prioridades clave para cuando termine la pandemia. En ese momento, los ciudadanos que no se hayan adaptado a las nuevas competencias digitales estarán en clara desventaja, de ahí que el principal esfuerzo sea, precisamente, dotarlos de las capacidades y las herramientas necesarias.

Hoy, las competencias digitales se pueden aprender por necesidad imperiosa, por no perder comba en el mercado, por tratar de reaccionar a una situación que ha cambiado, para siempre, la manera en que nos relacionamos, comerciamos y desarrollamos nuestra actividad.

En el futuro a corto plazo, las competencias digitales serán las que marquen la diferencia entre modelos de negocio viables o inviables; entre empresas competitivas, y no competitivas; entre personas formadas y analfabetos digitales.

Y esa, precisamente, es la brecha que pretende cerrar la Comisión Europea a través del Espacio Europeo de Educación, del Plan de Acción de Educación Digital y, en general, a través de la Estrategia «Una Europa adaptada a la era digital», una de las seis prioridades esenciales del actual mandato de la Presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen.

01/03/2021
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